Es un día especial y triste.
No voy a dar mayores detalles, pero alguien a quien quiero mucho tiene una tristeza en su corazón que comparto de manera absoluta. No hay nada que yo pueda hacer para quitarle su tristeza, nada. Lo único que puedo hacer es estar. Punto final.
Amar también es respetar la necesidad de los otros a querer estar solos. A que les duela sin que otros salvo los que ellos quieran, los vean.
Este proceso, que a mi me duele infinitamente también, me ha permitido crecer en mi capacidad de amar.
Saber respetar los espacios, no presionar y simplemente a mi manera, hacerle saber a mis seres amados que acá estoy y cerca y voy a estar siempre.
Poner por encima su dolor y su necesidad, sobre mi necesidad de acompañar.
No es fácil, y el camino de aprendizaje me ha costado y me ha cuestionado muchas cosas, pero creo que al final mi balance me da más que positivo.
Me ha demostrado que la amistad, cuando es sincera, es una forma de amor tan intensa como cualquier otra de sus formas, y que además de hacernos muy felices, nos permite crecer, conocer nuestros límites y nos da la oportunidad de superar nuestras miserias en pro del otro.
Somos mejores versiones de nosotros mismos cuando nos lo permitimos. Y eso es un premio que sólo el amor real nos permite.
Pienso en tantos seres que no son capaces de sacrificar nada en pro del otro y pienso que quizás por eso fundamentan su felicidad en cosas, en números y en cómo se sienten al mirarse en un espejo.
Mi felicidad, y lo ratifico cada día más, viene de saber que en este camino que vengo andando desde que soy persona, he sembrado éxitos más importantes, que tienen sentimientos y a quienes no me cansaré nunca de entregarles lo mejor de mi.
Así ese mejor sea mi ausencia, porque ellos así lo necesitan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.