16 de febrero de 2011

Respetos guardan respetos


La homosexualidad existe, es una realidad humana y no tiene nada de malo. Su práctica es tan antigua como somos los humanos.No todos piensan así, no todos consideran que sea parte de la humanidad, no todos piensan que es parte de lo natural.

Yo soy straight, heterosexual.  Soy políticamente correcta.  Mantengo una relación monógama con mi esposo y tengo hijos, dos. Además pertenezco a una familia numerosa.
Hoy con todo lo que ha sucedido en la ciudad, en la Plaza de Armas, que así se llame Mayor para mi seguirá siendo de Armas, la extrema violencia que se respira me genera mucha ansiedad.
No toleramos a nadie distinto, nos sentimos amenazados por lo diferente. Los políticos no toleran a las encuestadoras que les recuerdan que su partido no va de primero, no se tolera que una pareja que se ama se bese. No importa su orientación sexual.Creo que así de frágiles nos sentimos , de impotentes frente a todo.

Es un tema polémico. Twitter y Facebook han estado plagados de posts al respecto.
Ahora un punto de vista, el mío,  es que es peor que los chicos crezcan en la intolerancia del distinto a que crezcan sabiendo que la sexualidad va más allá de dos géneros.
Es decir, los chicos crecen en un mundo donde el amor gay no es tabú y yo lo celebro.
No quisiera que ninguno de mis hijos tuviera que pasar por un trauma si es que descubrieran con el devenir de los años que su opción sexual y su gusto, es por alguien de su mismo sexo.
La discusión sobre lo que es correcto o no, va más allá de la opción sexual. Creo que la misma se debe centrar en el amor responsable, en el que estimula en principio una autoestima sólida donde no nos dejamos maltratar ni maltratamos a nadie y donde hay que cuidarse de la promiscuidad pues son el cuerpo y el alma los que se exponen. Esto seguido por el respeto que los que son distintos a nosotros nos merecen y siempre.
El otro día escuchaba como unas amigas hablaban sobre la educación de sus hijos. Creo que no hay fórmulas, que todos hacemos lo mejor que podemos, pero si no nos encargamos de respetar puntos de vista distintos, formas de hacer, pensar diferentes, no estamos haciéndolo todo lo bien que podríamos. Estamos legando odio y resentimiento, en vez de respeto y amplitud de mente en un mundo que cada día se globaliza más.
Y si , estoy de acuerdo que las  muestras de amor entre las parejas  delante de los menores deben ser medidas, pero esto aplica a todos los sexos. No me gusta que mis hijos vean a una pareja, no importa su orientación, tocándose en público; pero menos me gusta que vean a un grupo de policías golpeando a una pareja de personas por besarse.
Los padres enseñamos sin querer, o como me dijo sabiamente alguien, los niños aprenden sin que les enseñemos.
Me pregunto que sentiría el Sr. Butters si su hija fuera  gay y alguien la golpeara por ello.
De repente él sería el primero, o quizás y como es natural, se sentiría muy ofendido porque no la respetaron en sus opciones que al final, a nadie le hacen daño y a ella la hacen feliz.