Es increíble cómo en algún momento de la vida, sin pedir permisos de ninguna índole, el mundo de los afectos, que siempre ha existido y ha estado allí, nos devela su carácter imprescindible.
Vivo en el auto exilio desde hace ya muchos años. En estas tantas lunas transcurridas lejos de la tribu familiar a la que pertenezco, he intentado replicar esos espacios vitales en algunos amigos de la adolescencia y en otras amistades de igual valía que he ido encontrando en el camino.
Y como he ganado, también he tenido bajas. Algunas indudablemente más dolorosas que otras . En esas situaciones el piso y colchón necesario que nos proporciona el sabernos queridos por las personas que queremos, tiembla más no se rompe.
Vivo en el auto exilio desde hace ya muchos años. En estas tantas lunas transcurridas lejos de la tribu familiar a la que pertenezco, he intentado replicar esos espacios vitales en algunos amigos de la adolescencia y en otras amistades de igual valía que he ido encontrando en el camino.
Y como he ganado, también he tenido bajas. Algunas indudablemente más dolorosas que otras . En esas situaciones el piso y colchón necesario que nos proporciona el sabernos queridos por las personas que queremos, tiembla más no se rompe.
Y eso es lo maravilloso. Este mundo paralelo no sucumbe, ni por las distancias físicas, ni por las auto impuestas, ni siquiera por la muerte.
Tuve una epifanía al respecto: el afecto es una riqueza de mayor valía que cualquier otra.
Es mi caso quiero a mis amigos, a los pocos que realmente lo son para siempre; con su presencia y compañía, pero también con sus silencios y ausencias.
Este viaje largo y corto a la vez que es la vida, con sus asperezas naturales, me impide agregar amarguras a una de las más dulces recompensas del diario vivir.
Este viaje largo y corto a la vez que es la vida, con sus asperezas naturales, me impide agregar amarguras a una de las más dulces recompensas del diario vivir.

Que lindo !!!! me encanto , muchos besos tqm
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