14 de marzo de 2011

El horror y el amor.

... y decidí ser feliz.

Hoy estoy conmovida, llena de estupor y tristeza. Veo con preocupación y espanto, mientras escribo estas lineas, que la ya azotada población japonesa, ahora tiene la espada de Damocles de la planta de Fukushima, y quienes viven a 30 kms a la redonda no deben salir de sus casas. La radiación es ya muy peligrosa. Ya ni siquiera pueden evacuar.

Acabo de cumplir cuarenta años. En estos últimos diez, casi once años, desde que fui mamá, he visto lo que sólo me atrevía a ver en sueños.
Lo bueno y lo malo. Lo bello y lo horrible. Lo mejor, y obviamente, lo peor.
Este fin de semana, llena de ilusión me disponía a ver a mi hijo competir en su primera regata de Optimist y ocurrió el terremoto, el tsunami y no hubo regata.
En 2004, el día del cumpleaños de mi papá, mientras tomábamos un desayuno delicioso y yo comía con un estusiasmo particular, pues ya tenía casi seis meses de embarazo de mi hija, el tsunami de Asia llegó y sin pedir permiso a nadie se llevó consigo a miles de miles.
El día del primer cumpleaños de Santiago, mi hijo mayor, despertamos con la caída de las Torres Gemelas y del Pentágono.
Y si siguiera enumerando, llenaría páginas enteras de ejemplos que ponen en evidencia que este mundo es un lugar lleno de riesgos terribles para la salud y la vida.

Paralelamente todo sucede dentro de un contexto personal. Hoy éste me lleva al instinto de supervivencia, revelándome que si bien vivir es una experiencia dura, sensiblemente aterradora por momentos, nos obliga justamente por esas mismas razones a aferrarnos y tratar de sacar lo mejor de lo mejor que tenemos.

No soy insensible, estoy conmovida, pero debido a ello también creo que es el momento de ser feliz con lo bueno que tengo. No hay más que eso. Ese es el sentido de la cada vez más dura aventura que es vivir.
Y si, en este contexto, el amor es lo único que nos salva.

1 comentario:

  1. nada mas cierto mi estimada amiga, increiblemente a mi desde que soy madre miro la vida con una perspectiva diferente y como tu dices, he decidido vivir, ser feliz con mis hijos, mi marido y toda la maravillosa familia que tengo. vivir minuto a minuto el dia, las semanas y la vida, no dejar atras nada, absorver hasta la ultima sustancia de absolutamente todo lo que me toca vivir, sea bueno o no tan bueno, siempre de todo se saca algo positivo, y si algo me enseño el ser madre es que hay que mirar la vida con optimismo, si con optimismo y vivir profundamente, intensamente cada minuto del dia que en este momento es un regalo preciado, besosss juanita un placer leerte. giselle

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